martes, 31 de mayo de 2016

CONTROLANDO CONDUCTAS AUTOLESIVAS



Las conductas autolesivas son impulsos para hacerse daño a uno mismo físicamente.
En un niño pequeño con autismo y trastorno del procesamiento sensorial las causas pueden ser varias: descontrol emocional, mala regulación sensorial, mala comprensión de acontecimientos por una mala planificación o anticipación, por nombrar algunos.

Pueden ir desencadenando causas unas tras otras y no ser una única causa. Lo peor es el daño físico si ya es intenso y que no se convierta en una conducta rutinaria “me descontrolo por X razones y mí única herramienta es autolesionarme”. Si esta conducta es su única vía de escape vamos a tener un problema, ya que si necesita notar dolor para regularse cada vez necesitará más para poder sentirse mejor.
Y todo ello, a la larga, puede desencadenar en terribles consecuencias, incluídas conductas suicidas, tremendo final.

Pero para ello debemos de ofrecerle herramientas, hacer registros, saber la raíz del problema, conocer al niño y tener total y absoluto control de la situación.

Quien no entienda mucho sobre autismo puede parecerle ésto una barbaridad pero no lo es, es más, cuanta más gente hablo y/o contacto, más común es. Procesan de distinta forma, se defienden y actúan tb de otra.

Me ha gustado mucho un post que he leído que explica las conductas autolesivas en general, sin tener que ver el autismo de por medio, el blog se llama “rasgolatente.es” y su autor es Miguel Ángel Pérez Nieto, en su artículo “Lo que la conducta autolesiva esconde”:

En concreto se entiende de manera unánime que las conductas autolesivas no suicidas vienen precedidas por un intenso y agudo afecto negativo y que la conducta lesiva disminuye ese afecto negativo, disminución que se convierte en reforzador de manera automática. Es decir, lesionarse disminuye temporalmente el malestar. Pensemos en una persona que está sufriendo emocionalmente y que opta por pellizcarse. El pellizco va a suponer una importante ‘distracción emocional’ cuando empieza, bloqueando otras fuentes de malestar. El fin del pellizco va a ser una fuente de alivio (Franklin et al., 2013). Luego, como estrategia de regulación emocional, ese pellizco quita sufrimiento y aporta satisfacción momentánea. Es una estrategia que resulta reforzada, especialmente cuando otras no funcionan.
Como estrategia de regulación emocional, ese pellizco quita sufrimiento y aporta satisfacción momentánea.

Puede resultar más fácil entender esto si, por ejemplo, se recuerda a un niño morderse en situaciones de tensión o si recordamos las imágenes de las fans de ídolos musicales arañándose o estirando su cara ante la llegada de su estrella particular. Si profundizamos en la cuestión encontramos, incluso, en una reciente investigación (Davis et al., 2014) para que las conductas autolesivas no suicidas puedan ser una opción de regulación emocional, sólo sería necesario que cuando la emoción se dé, otras estrategias de regulación (como por ejemplo la reevaluación), fracasen.
Así, visto que las autolesiones pueden entenderse, al menos parcialmente, como una forma problemática de regulación emocional, no sorprenderá que se den en mayor medida en personas con trastorno emocional, como depresión, estrés post-traumático o trastorno obsesivo-compulsivo (Bentley, Cassiello-Robbins, Vittoro, Sauer-Zavala y Barlow, 2015). Esta malestar a canalizar sería el combustible gracias al cual arden las conductas autolesivas.”
Y cómo no, un extracto del libro de Isabel PaulaLa ansiedad en el autismo” en el que habla de autolesiones:
Las teorías más conductuales sugieren que las conductas autolesivas son comportamientos aprendidos que proporcionaba a la persona algún tipo de refuerzo. Para identificar qué es lo que refuerza la conducta autolesiva es necesario un buen análisis funcional del comportamiento, investigar cuándo, por qué y cómo se instauran esos comportamientos. Las evidencias sugieren que las funciones de la autolesión más comunes son: obtener atención, acceder a refuerzos tangibles, escapar o evitar determinadas situaciones o actividades, y obtener estimulación interna. En otras ocasiones, su función es claramente comunicativa para pedir un cambio de entorno. Y otras veces sirve de distracción para pasar de un estresor a otro proporcionando un input sensorial intenso mientras el cerebro está sobrecargado”.
Por todo ello, analizando bien la situación, con muchos registros, averiguando cuál es el detonante, los motivos, lo que sucede durante y después de ciertos episodios y viendo que era una conducta que se estaba integrando, para intentar extinguirla por completo lo primero que ví es que debe de ser consciente de que se está poniendo nervioso y no deber perder el control sobre sí mismo.

Para ello apoyos visuales y guiarlo. Se crea una zona de “tiempo fuera” estratégicamente pensada para que sólo permanezca en ella el tiempo en el que suceden o pueden suceder estas conductas (nunca en otro momento del día), ya que si las logramos anticipar correctamente significará que no sólo nosotros tenemos por fin el control de la situación, sino que él logrará ser consciente de lo que está pasando, de lo que está sintiendo, de darle herramientas y de que cada vez sean menores en cuanto a intensidad y número estas conductas.






Si ésto hubiese ocurrido años atrás debería de haberle delimitado bien por colores y flechas las conductas malas y la solución, por lo menos pensando en forma positiva, los avances en cuanto a comprensión y cambio de presentación de los pictogramas son claros, nunca los obviaremos, pero si nos adaptaremos a sus necesidades.

Se le explica qué pasa, “herirse → te estás haciendo pupa”
“no se muerde, no se estira el pelo, no se escupe”

TIEMPO FUERA → Le retiramos a la zona estratégica
Hacemos ejercicios de respiración pautados que dependerán de al nivel que haya subido, hasta que consiga tranquilizarse.

Tras ellos “consolar” o sea, abrazo fuerte-tacto profundo para regurlarle y sentirse protegido y seguro.

Y después de ello lo alabamos: ERES UN CAMPEÓN.

Inmediatamente ya no decimos nada ni nombramos el asunto hasta mucho tiempo después, si hubo alguna complicación o algo que rectificar mediante HISTORIAS SOCIALES, se lo recordamos, pero sin agobiarle, como un cuento y siempre motivándole y diciéndole que debe de estar tranquilo.
Así las próximas veces suele recordarlo e intenta hacerlo mejor.


Los pictogramas son de Hop´Toys (IDEO PICTO) y son ideales porque no es necesario plastificar ni poner velcro etc... y vienen con imán.


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